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Consecuencias
 
Edición N° 23
 
Diciembre 2019 | #23 | Índice
 
Algo mejor que la paz [*]
Por Silvina Molina
 
Silvina Molina

“Una voz llega a alguien en la oscuridad. Este alguien yace boca arriba en la oscuridad, escuchando la voz que se dirige a él, a veces débilmente desde lejos, otras un murmullo al oído, la voz es «compañía»: la mente nunca cesa de hablar, recordar o, simplemente, repetir alguna frase lúdica como una aguja atascada en el surco de un disco...”[1].

Samuel Beckett, Compañía

En el presente escrito voy a trabajar la siguiente pregunta de Lacan de su texto “Introducción al comentario de Jean Hyppolite”: “¿No sabemos acaso que en los confines donde la palabra dimite empieza el dominio de la violencia y que reina, ya allí, incluso sin que se la provoque?"[2]. Algo en esas dos líneas quedó como una aguja atascada en el surco de un disco, una frase que sonaba sin cesar: “en los confines donde la palabra dimite…”

Por un lado, contaba con la cita de Lacan que me invitaba a pensar en el límite de la palabra y por el otro, el título de la Jornada que propone una articulación entre la interpretación y la violencia y que me evoca, por el contrario, el poder de la palabra. Por lo tanto, puedo resumir esta contribución como dos notas alrededor de la interpretación, sus límites y sus poderes en relación a la violencia.

Si acordamos con Lacan que el único médium con el que cuenta la táctica es la palabra, si desde el año 1953 hasta el año 1977 leemos en él esta insistencia de que: “el psicoanálisis llega a deshacer por la palabra lo que está hecho por la palabra”[3] ¿Cómo pensar la táctica en ese confín, en el cual la palabra dimite? Ahí, ¿es posible interpretar la violencia?

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Para pensar los poderes de la interpretación en relación al termino violencia, lo primero que recordé fue una clase del Seminario 24 en donde ambos términos van de la mano. Y que nos enseña que no toda violencia es pura manifestación de la pulsión de muerte y que por ende no siempre la violencia debe ser desdeñada.

Si seguimos a Lacan en su clase del 11/01/1977, éste nos propone pensar la táctica a partir de la poesía, de sus efectos. Ahora bien, si definimos a la poesía como la violencia ejercida contra el uso establecido de las palabras, esto tiene una virtud indicativa sobre el uso de la interpretación, o sea que lo que hace el analista es un forzamiento con lalengua que tiene relación con una poética, es decir, con una operación de violencia. ¿Acaso el analista no ejerce una operación de violencia cuando estamos en el diván, y nos llega esa voz que perturba la defensa, que nos incomoda?

Si bien la palabra es nuestro elemento, no se trata de cualquier palabra, sino de esas palabras que hieren al cortar y que apuntan al no hay relación, me parece que allí reside el poder de la interpretación, la violencia poética de la misma. Por eso decimos que en TDE contamos con el modelo de la cirugía –ya propuesto por Freud en su texto “Sobre la iniciación del tratamiento” en el cual refiere que el psicoanalista tiene el derecho de “adoptar la posición del cirujano”[4]– para imaginar la función de la interpretación, ésta realiza un corte con las palabras y en las palabras, pero que al igual que el bisturí corta y cauteriza al mismo tiempo, de lo contrario produciría una hemorragia.

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Entonces, si imaginamos a la interpretación como un bisturí ¿Porque después de infinitos cortes, de algunas heridas y cicatrices, uno no cesa de hablar? Viendo las cosas desde esta perspectiva no parece nada fácil que la palabra dimita ¿no?

¿Cuántas vueltas tiene que dar el disco para aceptar que la palabra no todo lo puede y que por fin se desgaste? Si la experiencia analítica nos tendría que conducir hacia una letra en el confín de lo simbólico, entonces ¿No es del orden de lo necesario que la palabra vuelva a dimitir para nombrar el goce? ¿Acaso este no sería el punto de partida para que por fin acontezca ese significante nuevo inherente a la conclusión de un análisis? ¿Qué se hace una vez alcanzado ese impasse? ¿La interpretación encuentra su límite?

Es con el poder de la palabra de herir, sí, pero es preciso dar una vuelta más. Porque “es un hecho que el bla-bla-bla amuebla lo que se distingue porque no hay relación sexual”[5]. Si el lenguaje suple la ausencia de relación sexual y la interpretación se orienta por lo real para cortar e inventar, en todo caso, más acá o más allá de la violencia que reina cuando la palabra desfallece, la interpretación podría por su poder inventar su real, un real, el de cada uno. Entonces, les pregunto: cuando suena una nueva canción ¿La interpretación encuentra su límite o su poder?

Así como tomé de epígrafe el inicio del texto de Beckett, Compañía, quisiera concluir con su final: “…sufrirás en vano por tu fábula. Hasta que al fin escuches y concluyas que las palabras llegan a su fin. Con cada palabra inútil más cerca de la última. Y con ellas la fábula. La fábula de otro contigo en la oscuridad”[6].

Y ahí, una vez alcanzado el fin de la fábula, tal vez los límites de la palabra se puedan deslizar delicadamente, para que algo nuevo pueda advenir. Al menos un nuevo uso de la letra, pero eso ya sería la nota tres…

En fin, este trabajo es mi intento por imaginar una luz en un mundo demasiado violento, en el que una interpretación tenga lugar en la oscuridad de ese entre lo que se sabe y lo que se inventa, abriendo así el camino a la contingencia de lo nuevo, a una vida más simple, a algo mejor que la paz, una viva paz.

 
* Trabajo presentado en las VI Jornadas Anuales de a EOL Sección La Plata: Interpretar la violencia, 2 de noviembre de 2019, Colegio Nacional Rafael Hernández, La Plata.
 
Bibliografía
  • Beckett, S., Companhia e outros textos, Globo editores, Rio de Janeiro, Año 2012.
  • Freud, S., “Sobre la iniciación del tratamiento (Nuevos consejos sobre la técnica del psicoanálisis, I)” Amorrortu editores, Vol. XII, Bs. As, Año 2001.
  • Lacan, J., “Introducción al comentario de Jean Hippolite" en Escritos 1, Siglo XXI editores, Bs. As, Año 1954.
  • Lacan, J., El Seminario Libro 24, L’ insu que sait de l’ une-bévue s’aile à mourre , Año 1976-77, inédito.
  • Lacan, J., El Seminario Libro 25, Le moment de concluure, Año 1977, inédito.
 
Notas
  1. Beckett, S., Companhia e outros textos, Globo editores, Rio de Janeiro, Año 2012.
  2. Lacan, J., “Introducción al comentario de Jean Hippolite" en Escritos 1, Siglo XXI editores, Bs. As, Año 1954, p.356.
  3. Lacan, J., El Seminario Libro 25, Le moment de concluure, Año 1977, inédito.
  4. Freud, S., “Sobre la iniciación del tratamiento (Nuevos consejos sobre la técnica del psicoanálisis, I)” Amorrortu editores, Vol. XII, Bs. As, Año 2001, p. 133.
  5. Lacan, J., El Seminario Libro 24, L’ insu que sait de l’ une-bévue s’aile à mourre , Año 1976-77, inédito.
  6. Beckett, S., Op. Cit.
 
 
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