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Consecuencias
 
Edición N° 24
 
Octubre 2020 | #24 | Índice
 
El amor en los tiempos del corona[1]
(Charla sobre el amor)
Por Lorena Sruber
 
Lorena Sruber

Voy a empezar con la pregunta misma ¿Qué es el amor? En la dimensión ilusoria del amor se juega algo del orden del dar, de la entrega al otro. ¿Qué es lo que damos? Le damos a alguien lo que no tenemos, hay una imposibilidad en “darlo todo”, entonces lo que se transmite es una imposibilidad. Es decir que cada uno da desde donde le falta. Uno ama porque algo le falta y al mismo tiempo el acto de amor produce una falta. No nos va a completar el otro. El verdadero acto de amor implica saber transmitir esa imposibilidad de completar al Otro. Amar a alguien es creer que amándolo se accederá a una verdad sobre sí mismo. Amamos a aquel o a aquella que esconde la respuesta a la pregunta ¿Quién soy yo? El otro en el estado amoroso está constituido como lugar de la verdad, es decir como un lugar crítico del cual depende la autoestima del sujeto.

El Otro del amor tiene dos caras, una la del desamparo, la otra de la dependencia. Del lado del desamparo se trata del Otro que tiene, que puede satisfacer la necesidad. Es un Otro supuestamente completo, el que tiene los bienes para darlos. Del lado de la dependencia se trata del Otro en la medida en que no tiene. Esto es propiamente el amor, lo que concierne al Otro como privado de lo que da. El amor no es una cuestión de tener sino de ser.

Ahora bien, no hay una condición necesaria y suficiente para ambos sexos que los haga complementarios. No hay una condición universal para la elección de objeto. Lo que hay es una necesidad de alteridad en el amor. Se puede decir que yo mismo me quiero en el otro, reconozco al otro como yo mismo. Esto establece una semejanza con el otro del amor. La misma libido circula del yo al objeto y viceversa. Hay en el amor un estado de dependencia hacia el objeto.

Desamparo, dependencia y como resultado la angustia de la pérdida de amor. Esto define la posición subjetiva primaria hacia el Otro, el sujeto depende de eso. Hay una demanda al Otro que tiene lo necesario para satisfacer la necesidad. Y más allá del Otro que tiene, está el don de lo que el Otro no tiene, que es como se puede definir al amor. Demanda de amor dirigida al Otro en cuanto no tiene. Entre estas dos demandas se inscribe el deseo. Con el concepto de deseo podemos nombrar un estado de insatisfacción fundamental en el sujeto.

Cómo se relacionan hombres y mujeres, cómo se eligen los unos a los otros. La condición de amor gobierna la elección del objeto de amor. Esta condición tiene que ver con un rasgo, un signo, un gesto, una mirada, un brillo, detalles… La elección del partenaire siempre está ligada a algún rasgo y orientada en la misma dirección, o bien cierta condición de goce que el sujeto percibe en el otro, que no es sino su propio goce. Amor hay, se podría decir, cuando se trata de éste y no de otro, cuando se trata de algo que no se puede reemplazar. El amor vincula el goce y el deseo.

¿Cómo el goce autoerótico, el goce de uno, la satisfacción en el propio cuerpo puede aceptar ir a la búsqueda del deseo y entrar en su metonimia infinita? La respuesta es: por amor. Lo que hace el vínculo es el amor. El amor tiene como término intermedio un aspecto imaginario, hay un engaño del amor y hay por otro lado una vinculación del amor con lo real del goce. En el encuentro contingente con otro se puede producir algo del amor.

La llamada prueba de amor marca una especie de amor endeble, muy sujeto a la respuesta. Pero cuando se establece cierta alteridad en una pareja, cuando el amor está asegurado, no está amenazado constantemente con el abandono. Es un amor que no está enredado con la demanda del Otro, con el reconocimiento, con la reciprocidad inmediata. Es un amor que se sostiene de uno mismo y no de las pruebas.

Si hay cierta convicción amorosa, cierta seguridad del amor del otro, la separación no es leída como abandono. No es necesaria la presencia constante, su cuerpo presente, para dar cuenta que el otro está. En sus pensamientos, en sus actos, en sus gestos, en sus signos de amor, en los divinos detalles está el amor.

El hombre para amar tiene que sentir que algo le falta, que ella le hace falta. La carta de amor, sea la forma que tome (hoy podríamos hablar de mensajes de Whatsapp, mails, etc.) implica la ausencia del objeto. Es porque hay ausencia del objeto, separación del otro, que se escribe la carta. La escritura misma acentúa la ausencia del objeto en tanto presencia de los cuerpos.

En estos tiempos existe una presencia casi constante y continua del objeto. Compartimos con el otro tiempo y espacio, estamos todos en el mismo lugar. Es un tiempo sin tiempo, en el cual no hay separación del objeto, no hay la posibilidad de extrañarnos, escribirnos, llamarnos. La convivencia en estos tiempos puede ser más difícil, surgen malos entendidos (más que los habituales), discusiones, enojos que se intensifican, tareas que se suman, más variables que es necesario tener en cuenta en el día a día. Las exigencias, las demandas, la intensidad de la presencia, la dificultad para encontrar espacios propios de cada uno, ponen a prueba el amor.

Las parejas que no convivían, quedaron separadas físicamente por el aislamiento obligatorio, sin la posibilidad de encontrarse. El encuentro entonces quedó acotado a la presencia de la voz y la mirada a través de una pantalla. ¿Pero cuánto puede sostener una pareja el distanciamiento cuando es obligatorio? Hubo varios que ante esta situación se animaron a convivir por primera vez. ¿Pero de qué convivencia se trata? Estamos hablando de aquella que comenzó sin saber cuánto iba a durar, que iba a ser por un tiempo, y se extendió… entonces al principio todo muy lindo porque estamos juntos, porque hacemos lo que no podemos a la distancia, porque hay la posibilidad del encuentro real con el otro… Pero con el tiempo, en muchos casos, surgen las interferencias, los malos entendidos, las dificultades… esas para las que tal vez esa pareja todavía no estaba preparada porque se aceleraron los tiempos. Se trata de una convivencia más intensa, de tiempo completo, sin salir cada uno a hacer las actividades que solía y encontrarse con otros.

La presencia constante del otro dificulta la distancia fundamental y necesaria en una relación amorosa. Que ese otro de la pareja sea el único con quien conversar, compartir, estar, puede transformarse en molestia. Estar en el mismo lugar no es estar juntos todo el tiempo. Estar juntos no es estar pegoteados. Se trata de establecer y reencontrar una distancia necesaria aun estando en el mismo lugar, distancia que permita “extrañarnos” de algún modo para que luego un encuentro sea posible. Encuentro real que reestablezca el lazo con el otro produciendo algo diferente. No se trata de cambiar lo insoportable de lo real sino de poder arreglárselas con eso. Armar una ficción que nos permita soportarlo y hacer de eso algo distinto.

Covid-19 es el significante que nos afecta a todos en tanto universal. Lo particular es como eso toca a cada cuerpo, cada sujeto, cada pareja. Lo que se pone a prueba en estos tiempos es como cada sujeto y cada pareja soporta y atraviesa este real. Por la vía del amor podemos avanzar, el amor como mediación entre el goce y el deseo. Amor que aparece y re aparece en los detalles, los signos, los gestos, los modos. Salir a cenar adentro, una comida especial, vestirnos para la ocasión, una sorpresa, un regalo, una copa de vino en el balcón… Una pareja podrá sostenerse, acompañarse y re inventarse con amor, aún en momentos difíciles. El amor como invención nos da la posibilidad de hacer algo distinto con lo que hay.

 
Bibliografía
  • Freud, S., “Inhibición, síntoma y angustia” (1926), en Obras Completas, T. XVIII, Amorrortu, Bs. As, 1986.
  • Lacan, J., El Seminario, Libro XX, ¨Aun¨ (1972 -1973), Paidós, Bs, As, 1996.
  • Miller, J. –A., “Amor y goce” en Conferencias Porteñas, Tomo I, desde Lacan, Bs. As, Paidós 2009
  • Miller, J.–A.,“Lógicas de la vida amorosa” en Conferencias Porteñas, Tomo 2, Bs. As, Paidós 2010
  • Miller, J.–A., El Partenaire-síntoma, Paidós, Bs. As, 2008
  • "Amor y psicoanálisis", Tomo Blanco, en Revista Registros, Colección Diálogos, 2010
 
Notas
  1. Charla presentada a través de la plataforma de Zoom el 6 de agosto de este año en la comunidad Dor Jadach.
 
 
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2008 - | Departamento de psicoanálisis y filosofía | CICBA